Prosperidad No Es una Mala Palabra

Hoy quiero compartir contigo este cuento que he encontrado por casualidad y que habla sobre el tema del artículo de hoy: Prosperidad

Cuentan que una persona, en camino hacia otra ciudad lejana, atravesando un paisaje inhóspito, sintió gran sed. A lo lejos, el hombre, distinguió una pequeña tienda de campaña, muy vieja, destrozada. Conforme se fue acercando vió que había más habitantes pero viviendo en condiciones infrahumanas.
Se detuvo en la primera choza y pidió un poco de agua. Se la llevaron, estaba caliente, salada, y el recipiente sucio. El hombre la bebió como pudo, quemándose la garganta por la sal, el calor, y el asco.
El hombre les dio las gracias y pensó….

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que a aquéllas buenas gentes les convendría saber que había ciudades, pueblos, a los que se podían llegar. Allí encontrarían agua fresca, vasijas adecuadas, tiendas y casas para vivir, frutas, baños….
Y así se lo hizo saber a aquellos lugareños.
Aquélla familia muy agradecida, lo invitó a cenar y a pasar la noche, para que descansara.
Pronto llegó el marido con unas seis ratas que había cogido en el campo para que la mujer las guisara en honor al huésped-caminante. Pusieron la mesa y efectivamente, aquel pobre hombre, con un asco indecible, comió como pudo aquel manjar nada común.
Se acostaron como pudieron, nuestro personaje detrás de una cortina, encima de una colchoneta, sin dormir toda la noche, oyó esta conversación entre los esposos: La mujer le dijo al marido
“¿Has oído lo que nuestro huésped ha contado, esas historias de que hay otros pueblos que viven de otra manera?
El marido contestó a la mujer
No escuches esos camelos, estos son envidiosos, como otros que ya han venido. Cuando ven a gente como nosotros que vivimos en la prosperidad, con su casa, sus alimentos… quieren apartarlo de lo suyo
No sé cual es tu conclusión sobre la moraleja , la mía es que, desde el momento en que te sientes satisfecho con lo que tienes ya estás disfrutando de Prosperidad. Por supuesto no es necesario alardear de ello ni vanagloriarse pero…

¿Por qué tantos de nosotros sentimos que la Prosperidad es algo de lo que sentirse culpable, de lo que avergonzarse o de lo que no sentirse merecedores?

Esto es perder las perspectivas.

Si nos estamos sintiendo culpables o nos están avergonzando por ello, en realidad estaremos evitando que se manifieste.

Nuestra mente bloquea aquéllo que queremos pero con lo que realmente no nos sentimos bien.

Si somos buenos ciudadanos, respetamos a nuestros compañeros de trabajo y nuestros vecinos, dedicamos nuestras vidas a nuestras parejas e hijos y vivimos sin causar daño a nadie (No somos terroristas ni asesinos) dejemos de pensar que la Prosperidad es egoísta y que no la merecemos y hagamos como el protagonista de este cuento, disfrutemos y sintámonos orgullosos de lo que tenemos y siempre que podamos, compartamóslo.

Fuente del cuento : Hoy quiero contarte…


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