¿Por qué deberíamos envejecer con alegría?

Lo bueno de envejecer es que va sucediendo despacio, imperceptiblemente cada día.

Desde niños una de las primeras cosas que hacemos cada mañana es mirarnos al espejo y reconocernos, “buenos días, soy yo, llevo 50 años siendo yo”
En un primer momento te alegras de los signos evidentes que te indican que entras en la pubertad y te miras y remiras deseando comprobar que el crecimiento sigue su curso sin alteraciones. Estamos creciendo, no envejeciendo por tanto la relación con el espejo va muy bien, “¡hola, buenos días, 20, 25, 30 años siendo yo!”

Un mal día, sin embargo, emerge un avisador desde una de las esquinas de tu espejo “tienes una cana” o “tienes una arruga” y a partir de ese momento la relación espejo-tú se hace añicos, comienzas a saludarle con desconfianza: ¡Tantos años de felicidad y ahora me sales con estas!

Todos sabemos que tenemos que envejecer y, sin embargo, no nos gusta ver en nuestro cuerpo las marcas que va dejando nuestra edad, ¿por qué?…………..

¡Regístrate y lee el resto del artículo!