El día que te cueste sonreír, baila

Entre las fotos que guarda mi madre hay una mía siendo bien pequeña en la que estoy bailando.

Y es que desde que soy capaz de recordar, escuchar música y empezar a moverme a su ritmo ha sido una reacción natural en mí.

Lo que mejor recuerdo de mi adolescencia son las tardes encerrada en mi habitación, delante del espejo, cantando y bailando los éxitos de mis cantantes favoritos.
Hoy no me encierro en mi habitación, claro está, pero………

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