Dejemos volar a los pájaros

Siempre que veo una jaula colgada en un balcón con un pajarillo dentro el corazón se me encoje. Ningún ser vivo ha nacido para vivir encerrado, esto es algo tan evidente que siempre me acabo preguntando cómo  quien lo mantiene enjaulado, no solo no  es capaz de llegar a esta conclusión, sino que además llega a creer que le quiere.

El pajarillo está ahí, ha olvidado que sabe volar, se conforma con ver como vuelan y pían contentos sus congéneres que viven en libertad en los árboles de la calle. Puede contemplar…

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