Dejar Ir

Cuando era pequeño tenía la imagen de Tarzán saltando de liana en liana con una fluidez tremenda. Me lo imaginaba casi haciendo saltos mortales entre cada liana. Al ir creciendo las películas de Tarzán (sobre todos la primeras, las que no llevaban efectos especiales electrónicos) fueron perdiendo su encanto. Ya me daba cuenta que ese ir de liana en liana era mucho menos fantástico de lo que se imaginaba mi mente. En particular, Johnny Weissmuller nunca soltaba una liana sin tener agarrada la siguiente…. nada de volar entre liana y liana.

Ese principio de seguridad también lo aplican los escaladores, cuando te recomiendan de tener tus puntos asegurados antes de mover uno de ellos. Y esa seguridad es la que muchas veces necesitamos para ir moviéndonos con los riesgos mínimos.

¿Pero que pasa cuando una vez agarrada la liana siguiente, no te atreves a soltar la anterior por si la nueva no aguanta tu peso?

Hablando con los amigos de más de 50 años, me comentan que cada vez les resulta más difícil “asumir riesgos”. Es como si tuviesen más miedos que cuando eran jóvenes. Supongo que nos sentimos

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